Gano el mejor

El Arsenal se llevó la FA Cup en Wembley porque jugó mejor que su rival, un escueto resumen que explica el porqué durante toda la primera parte el Chelsea compitió a remolque de su oponente. El campeón de la Premier abrió la puerta de par en par a los dos mejores futbolistas que tiene hoy en día Arsene Wenger, Mesut y Alexis, y fue esa y no otra circunstancia la brillantemente aprovechada por los del Emirates, que levantaron un nuevo título de copa inglesa mostrándose superior colectivamente, aún con la decisión que Wenger tomó para este último paso en Wembley. El alsaciano despobló su mediocampo para cerrar con tres defensores, una decisión que el Chelsea nunca pudo adoptar como una potencial ventaja.
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En el arranque se bailó, al son de los gunners. El Arsenal alineó tres centrales -Holding, Mertesacker y Monreal, con Xhaka y Ramsey en la medular, si bien en términos de gestión, el suizo era el único que poblaba su altura, la del mediocentro. Con Özil y Alexis con total libertad, y Oxlade y Bellerin ocupándose del ancho, el Chelsea salió a Wembley con una idea defensiva con muchas fisuras. Aceptó entregar la pelota para generarse espacios ofensivos pero en pocos minutos se observó a su pareja de medios, NGolo Kanté y Matic, saltar continuamente a por el poseedor. Esa postura hizo aparecer muchas líneas de pases que hacían progresar la circulación del Arsenal. Las recepciones de chileno y alemán eran muy cómodas y los de Wenger y su excepcional nivel técnico estrecharon la mano, firmaron el contrato y cuajaron una primera mitad de clara superioridad.

El Chelsea se quedó sin robo, y por ello sin transición. La posibilidad de ajustar la elección defensiva de buscar la pelota en lugar de proteger cada zona no se convirtió en realidad durante todos los 45 minutos, así que con marcador en contra y con pocos efectivos en mediocampo, la final tuvo opciones para cada bando. No fueron pocas, pero al Chelsea siempre le costó poner a su crack, Diego Costa, en el área. Si conseguía poner al brasileño en esos metros, la final tomaba otro color. La final del de Lagarto, que fue extraordinaria, lo fue porque por detrás solo pudo contar con la ayuda de Pedro, que constó en el césped lo que no fue así en Hazard, que en la primera hora de juego pasó completamente desapercibido.
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El caso es que con el Arsenal tanto en posicional como en transición, supo sobrevivir a cada acometida con tres centrales que explican en buena parte la consecución del título. Conte, que vio que entre cada intercambio de golpes, su rival quedaba huérfano en mitad de cancha y que sus hombres no se paraban para tranquilizar el ataque y dotar de claridad y temple a los últimos metros, sacó a Cesc para intentar darle la vuelta a la final. Expulsado Moses, habiendo marcado Costa y después Ramsey, en una sucesión de jugadas algo aleatorias, la sensación final es que en el momento en el que el Chelsea abrió la puerta, el Arsenal supo brillar y traducir, mientras que en el intento de abrir alguna por parte blue, el Arsenal las cerró con Mertesacker y un gran Ospina. El Arsenal ganó. El Arsenal fue mejor.