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¡Mejor prevenir que
curar! – decía mi abuela y tenía mucha razón. Si nos referimos a la
salud bucal de nuestros niños, las acciones de prevención comienzan poco
después de su nacimiento y se prolongan en el tiempo a fin de generar en
ellos los hábitos correctos para mantenerla. ¿Cómo hacer? ¿Quiénes son
los responsables de promover estos buenos hábitos?
Entre los 6 meses y
los 3 años, los padres son los responsables de atender
la salud bucal de sus niños. La prevención está basada en el
cepillado de las encías y dientitos con un cepillito suave y agua
fresca. Eviten el uso de pastas dentales con fluor hasta los 2 o 3 años.
Además, es importante acostumbrar al niño a una alimentación pobre en
azúcares, evitando chupetes y biberones azucarados.
Entre los 3 y 6 años:
La educación para la salud bucal debe ser realizada por el odontólogo,
los padres y también los educadores. Dado que
probablemente el niño aumente la ingesta de Hidratos de Carbono, se
puede aplicar fluor tópico (gel o barniz) si fuese necesario.
Entre los 6 y 12 años:
El niño deberá aprender a utilizar el revelador de placa, a
cepillarse los dientes espontáneamente y a usar el hilo dental. También,
realizará semanalmente aplicaciones de fluor en forma de enjuague
bucal.
Los púberes y
adolescentes (12 a 16 años): Si durante los años anteriores
adquirieron los hábitos correctos de higiene bucal, sólo es necesario
alentarlos a que los mantengan, promover las visitas periódicas al
odontólogo y recordarles cual es la dieta adecuada para la prevención
de las caries.
Todos deben saber que:
Aunque la causa principal de las caries es la falta de higiene, el
consumo de dulces, especialmente los pegajosos, es uno de los factores
más importantes en el desarrollo de las mismas, sobre todo si se
consumen entre las comidas o antes de irse a la cama.
¡Protejamos la sonrisa
de los niños!
Menéndez, Mouro y Asociados S.A. |