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SONRISAS SANAS: Chuparse los dedos |
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Junio de 2007 |
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Algunas mamás me comentan que a sus hijos se le está hundiendo el paladar porque se chupan los dedos. ¿Qué se puede hacer para que dejen de hacerlo?, me preguntan. Chuparse el dedo es parte del crecimiento psicológico de los niños. Sin embargo, cuando este hábito perdura después de los 4 años, se convierte en un punto de riesgo que puede destruir la estructura del paladar y la posición de los dientes permanentes. La manera más sutil de ayudar a su hijo cuando se chupa el dedo es entender por qué lo hace. En muchos es relajante y les induce a dormir. Sin embargo, después de los 4 ó 5 años también puede ser señal de que se siente solo y sin atención. En casos extremos puede acudir a su dentista para que le haga un retenedor oclusal que le impedirá ponerse la mano en la boca. Puede ayudarle poniéndole un guante al dormir para que le recuerde no hacerlo. También puede untarle cremas o ungüentos con sabor amargo o picoso para que eviten chuparse el dedo. Una lectora me escribió: "Ayer fui con mi dentista y me preguntó si acostumbraba a vomitar con frecuencia. En el pasado he padecido de bulimia y no sabía que esto dañaba la dentadura. ¿Cómo ocurre?". La bulimia es una condición alimenticia en la que los pacientes inducen el vómito regularmente para no aumentar de peso. Es una condición que sufren muchas de nuestras adolescentes, en algunos casos a temprana edad —como de los 8 a los 10 años—. El ácido gástrico, compuesto principalmente por ácido clórico, está catalogado como fuerte. En cada vómito, este ácido baña la superficie por dentro (el lado que da a la lengua) de sus dientes, erosionando continuamente el esmalte. Por lo tanto, lucen desgastados por dentro y uno puede inclusive tener sensibilidad a cambios de temperatura. Este problema no sólo es común entre las personas con bulimia o anorexia, sino también en quienes padecen de reflujo gástrico o acidez estomacal. Es el mismo ácido que daña los dientes. Otra carta que recibí me pregunta por qué el dentista evalúa encías, lengua, paladar, mejillas, tejidos debajo de la lengua, etc. y palpa los ganglios del cuello y la mandíbula buscando ganglios inflamados o lesiones o úlceras en la boca. Este es un examen para detectar el cáncer oral. Hoy en día existen más pruebas que se hacen cuando existe alguna lesión sospechosa y un cultivo superficial de las células presentes se envía a un laboratorio para examinarlo y decidir si luego se hace una biopsia. |
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