Los dientes de leche se
empiezan a formar en la
tercera semana de vida
intrauterina, de manera
que cuando el niño nace,
tiene dentro de sus
huesos maxilares los
brotes de los 20 dientes
que componen su fórmula
dentaria temporal.
Se ha visto, incluso,
dientes al momento de
nacer. Aunque no es muy
frecuente, suele suceder
que un niño nazca con 1
o 2 dientes. Son los
llamados dientes
natales. Cuando aparecen
en boca en las primeras
semanas de vida se les
llama dientes
neonatales. Son dientes
de la fórmula normal que
adelantan su aparición
por razones que no son
conocidas.
Contrariamente a lo que
se cree, estos dientes
no molestan al pecho de
la madre para amamantar,
ya que cuando el niño
mama la lengua se
interpone entre ellos y
el pezón.
Los dientes de leche
generalmente siguen un
orden en tiempo y
secuencia de aparición,
que de alguna manera
está relacionado con el
desarrollo general del
niño. Se considera que
los 6 meses es la edad
más frecuente de inicio
de la erupción, pudiendo
considerarse como normal
algunas diferencias en
más o en menos tiempo,
siempre que no se
retrase más allá de los
12 a 14 meses, ya que en
este caso puede haber
relación con alguna
alteración general.
En los niños prematuros
la erupción dentaria es
un poco más tardada, los
niños con dientes
neonatales tienen en
general una erupción más
precoz del resto de los
dientes de leche y
también empiezan a
cambiar los dientes
antes de los 6 años. Se
ha comprobado que los
dientes de leche
erupcionan más temprano
en los varones que en
las mujeres. Entre los
2.5 y los 3 años, el
niño tiene su fórmula
temporal completa y
permanecerá invariable
hasta los 5.5 o 6 años,
edad en que empieza el
recambio dentario y
salen los primeros
molares definitivos
(molares de 6 años).
La erupción es un
proceso natural, muchas
veces la aparición de
los dientes está
precedida de algunas
manifestaciones molestas
para el niño, que lo
ponen irritable, lo más
característico es la
gran salivación y la
comezón de las encías,
que hace al niño morder
con fuerza sus dedos, el
biberón, el chupón o
cualquier otro elemento
a su alcance, todas esas
molestias desaparecen
cuando los dientes
rompen la encía y dejan
de hacer presión debajo
de ellas.
Contrariamente a lo que
se cree, no es
precisamente dolor lo
que el niño siente en
las encías cuando los
dientes están por
aparecer. La presión que
éstos hacen bajo la
encía le provocan una
sensación de comezón,
que él necesita aliviar
precisamente frotándolas
con sus dedos o
mordiendo con fuerza los
juguetes o el chupón, si
hubiera dolor el niño
evitara tocarlas. Estas
molestias suelen
manifestarse con más
intensidad a las horas
de comida y cuando el
niño está acostado
porque en esas
circunstancias aumenta
la irrigación sanguínea
y por lo tanto la
actividad celular; es
probable que en estas
circunstancias rechace
el alimento aunque tenga
hambre y que también
altere su ritmo normal
de sueño para aliviarlo.
Es recomendable frotar
sus encías con el
nudillo de los dedos
unos minutos antes de
empezar a comer, o bien
pasarle algún elemento
para que muerda; en el
comercio venden algunos
elementos de plásticos
que ayudan para ese
efecto.
Cuando la encía está muy
engrosada y firme, y
permanece más de una o
dos semanas produciendo
molestias generales, se
recomienda acudir al
odontólogo.
Dr. Jorge Aguilar Torres