Erupción de los dientes

Marzo de 2009

 

Los dientes de leche se empiezan a formar en la tercera semana de vida intrauterina, de manera que cuando el niño nace, tiene dentro de sus huesos maxilares los brotes de los 20 dientes que componen su fórmula dentaria temporal.

Se ha visto, incluso, dientes al momento de nacer. Aunque no es muy frecuente, suele suceder que un niño nazca con 1 o 2 dientes. Son los llamados dientes natales. Cuando aparecen en boca en las primeras semanas de vida se les llama dientes neonatales. Son dientes de la fórmula normal que adelantan su aparición por razones que no son conocidas.

Contrariamente a lo que se cree, estos dientes no molestan al pecho de la madre para amamantar, ya que cuando el niño mama la lengua se interpone entre ellos y el pezón.

Los dientes de leche generalmente siguen un orden en tiempo y secuencia de aparición, que de alguna manera está relacionado con el desarrollo general del niño. Se considera que los 6 meses es la edad más frecuente de inicio de la erupción, pudiendo considerarse como normal algunas diferencias en más o en menos tiempo, siempre que no se retrase más allá de los 12 a 14 meses, ya que en este caso puede haber relación con alguna alteración general.

En los niños prematuros la erupción dentaria es un poco más tardada, los niños con dientes neonatales tienen en general una erupción más precoz del resto de los dientes de leche y también empiezan a cambiar los dientes antes de los 6 años. Se ha comprobado que los dientes de leche erupcionan más temprano en los varones que en las mujeres. Entre los 2.5 y los 3 años, el niño tiene su fórmula temporal completa y permanecerá invariable hasta los 5.5 o 6 años, edad en que empieza el recambio dentario y salen los primeros molares definitivos (molares de 6 años).

La erupción es un proceso natural, muchas veces la aparición de los dientes está precedida de algunas manifestaciones molestas para el niño, que lo ponen irritable, lo más característico es la gran salivación y la comezón de las encías, que hace al niño morder con fuerza sus dedos, el biberón, el chupón o cualquier otro elemento a su alcance, todas esas molestias desaparecen cuando los dientes rompen la encía y dejan de hacer presión debajo de ellas.

Contrariamente a lo que se cree, no es precisamente dolor lo que el niño siente en las encías cuando los dientes están por aparecer. La presión que éstos hacen bajo la encía le provocan una sensación de comezón, que él necesita aliviar precisamente frotándolas con sus dedos o mordiendo con fuerza los juguetes o el chupón, si hubiera dolor el niño evitara tocarlas. Estas molestias suelen manifestarse con más intensidad a las horas de comida y cuando el niño está acostado porque en esas circunstancias aumenta la irrigación sanguínea y por lo tanto la actividad celular; es probable que en estas circunstancias rechace el alimento aunque tenga hambre y que también altere su ritmo normal de sueño para aliviarlo.

Es recomendable frotar sus encías con el nudillo de los dedos unos minutos antes de empezar a comer, o bien pasarle algún elemento para que muerda; en el comercio venden algunos elementos de plásticos que ayudan para ese efecto.

Cuando la encía está muy engrosada y firme, y permanece más de una o dos semanas produciendo molestias generales, se recomienda acudir al odontólogo.

 

Dr. Jorge Aguilar Torres