La Dra. Liliana Muñoz de
Chávez, cirujana
dentista, respondió.
–¿Qué es importante
tener en cuenta en la
edad escolar?
–Durante este período
suceden cambios
fundamentales en el
sistema óseo, en el
maxilar superior, así
como cambios en la
dentición temporal por
la dentición permanente.
Es bueno consultar al
odontólogo para detectar
y eliminar cualquier
factor negativo que
altere su normal
desarrollo.
Es fundamental el
cuidado de la primera
molar definitiva (molar
de los 6 años) con la
aplicación de sellantes.
Esta pieza dentaria
ayuda a mantener la
estabilidad oclusal
(mordida) y cuida el
espacio correcto de las
futuras erupciones
dentarias. Erupciona
detrás de las molares de
leche, situación que se
suele confundir como si
fuera diente temporal.
Durante los 7 y 10 años,
se debe controlar las
“caídas” o extracciones
molares de leche, si se
dieran en forma
prematura; el espacio
vacío sería fácilmente
alterado por la primera
molar definitiva, que,
biológicamente, tiende a
migrar hacia delante. En
consecuencia, a los
premolares e inclusive
el canino permanentes
les faltará espacio para
su respectiva ubicación,
iniciándose severas mal
posiciones dentarias,
que requerirán
tratamientos
ortodóncicos y
posiblemente acompañados
con extracciones
dentarias.
–¿Qué hábitos dañinos
son los más frecuentes?
–La falta de hábitos
adecuados en el aseo
bucal trae como
consecuencia la
formación de caries, que
es el problema más común
de los dientes en la
edad escolar. Estos
hábitos se pueden
presentar desde edades
muy tempranas y pueden
lesionar la integridad
del sistema
estomatognático, los
dientes, huesos,
músculos y articulación
temporo-mandibular.
Los hábitos dañinos más
frecuentes en la
formación de la
estructura dentaria son:
succión del pulgar, del
chupete, del labio, de
la lengua. También la
respiración bucal
(permanece abierta la
boca de día y de noche);
apretamiento dentario y
el rechinamiento que es
ruido del bruxismo.
Todos estos tratados
precozmente con aparatos
de ortopedia funcional
se pueden evitar severas
discrepancias ósea y
dentarias, reorientando
el crecimiento de
maxilares y dirigiendo
así, de la mejor manera,
la erupción de los
dientes permanentes.
El tratamiento realizado
en edades tempranas
asegurará el éxito y la
estabilidad del sistema
dentario, cumpliendo su
rol estético y funcional
adecuado.
–¿Cómo se puede prevenir
que aparezcan las
caries?
–El mejor tratamiento es
la prevención. He aquí
algunos ejemplos.
Medidas dietéticas:
disminuir los azúcares y
su frecuencia de
consumición. Evitar el
uso de la sacarosa, en
su lugar usar xilitol y
sorbitol que desarrollan
una placa bacteriana con
menor capacidad
cariogénica. Promover el
consumo de alimentos
ricos en fibras tales
como la manzana y la
zanahoria.
Higiene bucal: los
padres asumirán la
responsabilidad de la
higiene bucal hasta que
el niño adquiera
suficiente destreza en
el empleo del cepillo e
hilo dental, que es
fundamental para un
adecuado cuidado
oral.
El flúor: la
fluorización del agua de
consumo es el método más
barato, eficaz e inocuo;
reduce las caries hasta
el 50%, recomendado por
la Organización Mundial
de la Salud (OMS). Un
suplemento individual
dependerá del agua
potable de la comunidad
y de la edad de cada
niño. Se recomienda
desde el nacimiento
hasta los 16 años.
Resinas y sellantes:
serán aplicados sobre
los dientes por
odontólogos.
En las casas se
utilizarán los enjuagues
bucales si fuesen
necesarios.
A cuidarse
siempre
* Se ha comprobado que
la enfermedad
periodontal o de encías
puede aumentar durante
la adolescencia por
falta de motivación en
practicar la higiene
oral. Los cambios
hormonales relacionados
con la pubertad pueden
aumentar el riesgo de
desarrollar la
enfermedad. Durante la
pubertad, el aumento en
el nivel de la
progesterona y
posiblemente el
estrógeno, causan un
aumento en la
circulación sanguínea en
las encías, aumentando
la sensibilidad de las
encías, pudiendo
inflamarse fácilmente,
enrojecerse y sentir
dolor, además puede
presentar sangrado y mal
aliento.
* El adecuado cuidado
preventivo incluye
controles periódicos,
higiene oral cuidadosa,
alimentación balanceada,
así como tratamientos
odontológicos
preventivos,
disminuyendo así, en
gran medida, los riesgos
a contraer enfermedades
dentales o corregir
alteraciones dentales o
esqueléticas, que se
presentan en edades
tempranas. Mientras más
precoz sean los
tratamientos
odontológicos, mayores
serán las posibilidades
de éxito.