La tarea de ser padres no es fácil. Se
debe tener la intuición de guiar a los hijos de la mejor manera en su
crecimiento, educación, salud y en lo que se refiere a su higiene bucal. La
Dra. Georgina Toro, docente de la Facultad de Odontología de la Universidad
Andrés Bello, da algunos consejos para que los niños comiencen a cimentar
una buena dentadura.
En la última década, las nuevas
tendencias en cuanto a la odontología pediátrica han variado notablemente.
Antes era normal que el niño visitara al dentista por primera vez cuando
tuviera presente todos sus dientes de leche, es decir, aproximadamente a los
dos años y medio.
La odontología para bebés presenta un nuevo concepto basado en el
diagnóstico precoz, prevención y educación, otorgándoles a los padres
información necesaria para asegurar la salud bucal de sus hijos.
“Los padres deben llevar a sus niños a la primera consulta con el
odontopediatra cuando aparece el primer diente, aproximadamente entre los
cinco y seis meses de edad”, comenta la doctora Georgina Toro, docente de la
Facultad de Odontología de la
Universidad Andrés Bello.
“Esta consulta permitirá a los padres recibir información y consejos
importantes en relación a los cuidados que deberán tener para mantener una
buena salud oral de sus hijos como, por ejemplo, conocer como es la
secuencia de erupción u orden de aparición de las piezas de leche o
temporales, hábitos de higiene oral de los pequeños, sobre qué alimentos
consumir que no sean cariogénicos (consistencia de los alimentos),
asesorarlos en las colaciones cuando van al jardín, es decir, hay una serie
de información que los padres pueden recibir oportunamente con lo cual
ayudan a prevenir”, agrega.
La consulta tiene que ser ante cualquier sospecha que tenga la madre durante
este proceso eruptivo de las piezas dentarias. “El niño tiene que tener
controles periódicos, desde que aparece su primer dientecito”, dice la
doctora.
“Dentro de las patologías más comunes durante esta etapa se encuentran las
caries, por malos hábitos de higiene y los traumatismos dentales,
especialmente en el período en que los niños comienzan a caminar. También
pueden producirse otros problemas de salud bucal, aunque son menos
frecuentes”, subraya.
“Cuando están en la etapa eruptiva, los menores pueden presentar cuadros de
dolor e irritabilidad, muerden objetos y, a veces, pueden llegar a
lesionarse”, afirma la profesional.
Caries
“La incidencia de caries siempre va a ser menor, si los padres han tenido el
cuidado de limpiarle sus dientecitos y han contado con la asesoría de un
pediatra y un odontopediatra. Además, si han procurado darle una buena
alimentación, es decir, no proporcionarle al bebé mamaderas en la noche o
comidas a deshoras”, comenta la doctora Toro.
“Últimamente ha aumentado el número de consumo de bebidas en lactantes lo
que ha generado cuadros de caries generalizada en la boca. A veces los niños
despiertan de calor en la noche y las madres no hayan nada mejor que darles
bebida”, alerta la docente.
“En el proceso de caries influyen muchos factores, es una enfermedad multi-factorial,
de ahí la importancia de recibir los consejos oportunos y por
especialistas”, aconseja.
Factor chupete
Según la doctora, el chupete no influye en el proceso de caries del niño,
pero sí en la malformación o en su desarrollo cranofacial.
“Se generará un cuadro de mordida abierta, lo que provocará que el pequeño
se transforme en un respirador bucal y que puede, incluso, llegar a
presentar problemas de fonación. El chupete debe acompañar al niño no más
allá de la etapa de la lactancia, es decir, no pasar de los dos años y
medio”, enfatiza la docente de la Universidad Andrés Bello.
Cómo realizar la higiene
La doctora subraya la importancia de efectuar los primeros cuidados
necesarios al bebé. Con la salida de los primeros dientes conocidos como
dientes de leche o dientes temporales, se debe iniciar el cepillado de ellos
a medida que van apareciendo, sin ser necesario el uso de pasta dental.
“La higiene se debe hacer después de cada comida y, especialmente, un aseo
muy prolijo antes de dormir, de forma muy suave, con un algodoncito o gasa
humedecida, limpiando con los dedos de la madre la superficie de los dientes
de su hijo. Es la primera etapa para que el niño se vaya introduciendo en
esta higienización. A medida que van apareciendo más piezas, viene la
incorporación de un cepillo que tiene que tener un extremo activo o cabeza,
de un tamaño que abarque no más de dos piezas dentarias. De manera que esta
sea apoyada muy suavemente sobre sus dientes, afirmando el pulgar de la
madre por detrás del dientecito de manera de que sirva de apoyo y pueda
realizar un buen cepillado”, explica.
“Cuando el niño aprenda a escupir, hay que enseñarle que no debe comerse la
pasta dental, recién en ese momento los padres podrán comprarle una pasta
dental para niños con sabor agradable”, comenta la doctora.
“Los niños aprenden por imitación y siempre será una buena lección que los
hijos vean cómo los papas se cepillan sus dientes”, agrega.
Finalmente, la profesional aconseja un control cada seis meses. “Es
recomendable visitar al odontopediatra periódicamente, porque se creará la
costumbre en el niño a las visitas para el control de sus dientecitos y
desarrollo de sus maxilares, con lo cual disminuirá su ansiedad y temor a lo
desconocido. Además el acudir a controles periódicamente tiene la ventaja de
poder detectar cualquier problema en su etapa inicial, con lo cual la
solución será sencilla y menos estresante que llevar al niño cuando está con
dolor dentario y necesitará de un procedimiento que no es lo ideal para una
primera consulta. Para realizar una buena técnica de cepillado se necesita
que un adulto le cepille nuevamente los dientes luego que el niño lo haya
realizado, para asegurar el correcto aseo, esto será hasta los 6 a 7 años
cuando el niño podrá hacerlo totalmente solo”, concluye.