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El retenedor o mantenedor de espacio
es un dispositivo ortodoncico-protésico destinado a conservar el
equilibrio articular de los dientes cuando se hace necesaria la
extracción prematura de una pieza deteriorada. Su uso data desde el
año 1907; pese al tiempo transcurrido, se mantiene vigente, con
pocas variaciones.
La idea es mantener por medios
artificiales los espacios producidos por la pérdida precoz de las
piezas temporarias, colocando bandas adaptadas en los molares que se
encuentran a cada lado del espacio edéntulo (sin diente),
atravesando a las mismas un alambre rígido.
Anteriormente se proponía un
retenedor del tipo rígido. Estos dispositivos repudiados hoy
definitivamente, por cuanto se oponen con su rigidez al desarrollo
normal de los maxilares, fueron modificados a retenedores
fisiológicos que permiten con la independencia de los pilares, el
movimiento normal de los dientes.
Retenedores en
ortodoncia preventiva
El abandono en que por incomprensión, se encuentra la salud bucal
de nuestra población infantil, hace que los dientes de la primera
dentición lleguen sólo en un porcentaje mínimo al limite señalado
por la naturaleza para su caída, por lo tanto no resulta difícil
comprender que la eliminación precoz de uno o varios dientes
temporarios en ese sitio, origina un acortamiento antero-posterior
del espacio para la erupción de los dientes, explicable por la
tendencia natural que tienen las piezas permanentes de cubrir con su
inclinación cualquier pérdida de sustancia, máxime si ésta se
produce en período próximo al de su erupción.
Si bien la extracción prematura de
los dientes de leche es la más importante causa del acortamiento
indicado; no constituye de por si la única. También la caries del
tejido coronario y en especial de sus caras proximales (entre diente
y diente), es capaz de producir la reducción del arco en mayor o
menor grado según el número de contactos afectados.
Las estadísticas de ortodoncia
demuestran que la pérdida prematura de dichas piezas temporarias,
constituyen una de las causas adquiridas que provocan con mayor
frecuencia, malposición en la arcada definitiva.
El diente adulto requiere, como
condición indispensable de una buena obturación (restauración) y la
reconstrucción anatómicas de sus caras proximales. En las piezas
temporarias adquiere una importancia mayor, pues debe recordarse que
además de la función masticatoria que le es propia, tienen los
dientes temporarios la misión de mantener con su integridad
anatómica el espacio destinado a las piezas permanentes que los
sustituirán una vez exfoliados.
Tomemos conciencia
Hoy se siguen extrayendo los dientes temporarios, sin considerar
sus consecuencias, ni la manera de prevenir las complicaciones.
En el caso que esté indicada la
extracción, después de agotar los medios que se tienen a la
disposición en la actualidad para salvar la pieza dentaria, debemos
estudiar bien el caso, desde el punto de vista clínico y
radiográfico, para saber el momento estimado de erupción del
permanente y conservar el espacio a través de estos dispositivos. |