Los odontólogos José
Antonio Villavicencio,
presidente de la
Asociación Odontológica
Mexicana, y Miguel Ángel
Fernández, presidente
del Colegio Nacional de
Cirujanos Dentistas,
enumeraron las
afecciones bucales más
frecuentes entre los
adultos.
Padecimientos
parodontales:
Afectan a encía y huesos
que soportan los
dientes.
Consecuencias: En grados
avanzados provocan
pérdida de piezas
dentales, y en etapas
menos graves sangrado
(gingivitis),
sensibilidad ante el
frío y/o el calor, así
como mal aliento.
Causas: La
principal es la
acumulación de placa
dentobacteriana y de
sarro.
La diferencia entre
ambos es que la placa
está formada por saliva,
bacterias y residuos de
comida, y es una pasta
suave que se puede
retirar con un palillo.
Pero si no se quita
entonces empieza a
calcificarse y se
endurece formando el
sarro, que ocasiona daño
a la encía.
Y no sólo eso: los
huesos que soportan a
los dientes también
resultan afectados,
porque al problema del
sarro, que va retrayendo
las encías, se le agrega
el que después de los 35
años, sobre todo en el
caso de las mujeres, se
empieza a perder calcio.
Tratamiento: Para
solucionar el problema,
el odontólogo hace
primero una limpieza
para retirar el sarro.
Después canaliza a la
persona con un
especialista, en este
caso un parodoncista,
quien se encarga de
extraer, mediante
incisiones, las partes
de encía o hueso dañado.
Prevención: Todo esto
puede evitarse con sólo
lavarse los dientes en
forma adecuada y acudir
al odontólogo, al menos
una vez al año, para que
se encargue de una
limpieza profunda.
Malas oclusiones:
Alteraciones en la forma
de cerrar los dientes.
Causas: La más frecuente
es que, por estrés
excesivo, las personas
mantienen los dientes
apretados, incluso
cuando duermen.
Consecuencias: Dolores
de cabeza, que pueden
llegar a migraña,
cansancio y desgaste de
las piezas dentales.
Tratamiento: Se
prescriben aparatos
conocidos como guardas,
que protegen los dientes
del desgaste.
Caries: Es una erosión
de la capa externa del
diente, generalmente del
esmalte.
Causas: Se generan por
una falta de control de
los residuos de comida.
En la boca existen
bacterias en forma
natural, pero cuando hay
acumulo de residuos,
éstas empiezan a
secretar ácido, el cual
ocasiona destrucción de
las piezas dentales.
Tratamiento: Se quita la
parte picada del diente
con un torno y se
rellena el hueco con un
material especial.
Prevención: Limpieza
adecuada de la boca.
Después de estos tres
grupos de afecciones,
vienen otras patologías
ya más complejas.
Neoplasias o cáncer:
Causas: Son muchos
factores los que
confluyen para ocasionar
este padecimiento;
algunos son genéticos y
otros adquiridos, como
el tabaquismo.
Consecuencias: En las
fases iniciales, las
neoplasias pueden
controlarse; el problema
es que cuando alguien se
detecta una bolita en la
encía o en la mucosa, no
le da importancia,
porque no le duele, y
cuando acude al
especialista se
encuentra con que tiene
cáncer bucal, que puede
diseminarse y provocar
la muerte.
Tratamiento: En estos
casos debe intervenir no
sólo el dentista, sino
también un oncólogo,
quien determinará qué
hacer.
Prevención: Ante
cualquier protuberancia
anormal que se detecte,
es recomendable acudir
de inmediato con el
odontólogo.