En busca de la sonrisa perfecta

Septiembre de 2011

 

El actor Tom Cruise, la princesa Letizia Ortiz y la cantante Gwen Stefani son solo algunos personajes famosos que decidieron corregir algunas imperfecciones dentales a una edad ya madura. Así como mucha gente, ellos decidieron usar los temidos frenillos. Preparamos un material especial para quienes no están contentos con el aspecto de su dentadura, pero no se animan a mejorarlo.

Tensión constante, dolor, irritación, molestas migas de pan, apodos inapelables como abrelatas, fierritos, mandibulín, dientes de lata o alambre, Betty la fea... Esto y mucho más envuelve la atmósfera de los valientes portadores de brackets, más conocidos como frenillos.

Es importante comenzar mencionando que su uso no responde únicamente a una cuestión estética, también está relacionado con la salud bucal. La pérdida de dientes no solo se da en los ancianos. Durante la juventud o a una edad mayor, la gente no suele darle importancia si se trata de alguno que está hacia el fondo y no se nota al sonreír. Cada diente hace que el de al lado mantenga su lugar y así sucesivamente. Si falta uno o más, se pierde soporte; los dientes se mueven y se va deformando la dentadura. Cuando esto sucede, los profesionales sugieren la aplicación de frenillos hasta corregir la mordida, lo que puede requerir del uso de brackets, entre seis meses y tres años, dependiendo de cuánto se haya deteriorado. Después de quitar los aparatos, se llenan los huecos que quedaron libres con sustitutos de dientes naturales. Es un proceso largo y tedioso, por el que vale la pena pasar. 

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, los molestosos aparatos de ortodoncia ya no son el cuco al que niños y adolescentes temen, más bien se han convertido en aliados para un propósito mayor: lucir una sonrisa perfecta. Ese objetivo no pasa de largo en las personas adultas, entre las que cada vez son más las que deciden llevar brackets para corregir imperfecciones.

Las interrogantes más comunes de los adultos que optan por los frenillos son:
¿Podré besar a mi pareja sin hacerle daño?; ¿Me veré inmaduro, como un adolescente?; ¿Ya no podré comer lo que me gusta?; ¿Duele?

Las molestias

La doctora Patricia Flores, de la Clínica Esthetic Center, tiene algunas respuestas.

“Cualquier aparato que se coloca en la boca, sobre todo en las primeras etapas de tratamiento, puede causar heridas o úlceras. Generalmente, proporcionamos al paciente unas siliconas protectoras que se adhieren a los brackets”.

Otras molestias comunes, además de las lesiones que se producen en el interior de la boca, es el mayor tiempo que se emplea en higienizar los dientes, así como las dificultades para comer en público, ya que algunos alimentos pueden quedar enganchados en los aparatos y esto les hace sentir incómodos ante los demás, señala Flores.

¿Y cómo se manejan con los besos? Algunas lectoras aseguran que todo requiere de tiempo. “Los primeros días, mi novio no apartaba la vista de mi boca, pero con el tiempo empezó a verme normal. A la hora de dar besos, todo bien; solo restringimos los besos profundos para que no se haga daño con el metal”, Sonia M., 24 años.

Autoestima en alza

Cada día son más las personas mayores que optan por mejorar la estética de sus dientes, a través de los aparatos de ortodoncia, constituyéndose en un apoyo emocional. La doctora Flores explica que muchas de estas personas esperaron por mucho tiempo darse la oportunidad de cambiar su sonrisa, ya sea por falta de tiempo o por el factor económico, pero al lograrlo recuperaron la autoestima y la seguridad en sí mismos.

“Este fenómeno les lleva a introducir otros cambios en su vida. Por ejemplo, recuerdo a una paciente que nunca se maquillaba, porque pensaba que al hacerlo evidenciaba más el defecto en sus dientes. Conforme iba avanzando el tratamiento, al ver sus dientes más derechos, me pidió que la maquillara. Así, en otra consulta, me relató que el marido le había dicho que lucía muy hermosa y que le pidió por favor se arreglara así todos los días”. No existe límite de edad para corregir imperfecciones, solo se necesita voluntad y ganas de encandilar con una sonrisa bella.

Nuevas tecnologías

Entre lo último en ortodoncia, se destacan los brackets de cristales de zafiro. Estos aparatos son totalmente transparentes. Adicionalmente, ofrecen mayor comodidad al tener los bordes más pulidos; tienen alta resistencia a la fractura y al cambio de coloración, comparativamente a otros materiales estéticos. También se destacan los clear aligners o el invisalign, que son elementos construidos de plástico transparente que se adosan como un guante a los dientes y se van intercambiando a lo largo del tratamiento. La ventaja es que se pueden retirar para comer o para ir a algún evento social, ya que es necesario usarlos solo 17 horas al día. La desventaja es que no son tan efectivos como los aparatos fijos, porque los pacientes tienden a ser irresponsables con las horas de uso. Otro tratamiento innovador es la ortodoncia lingual. En esta técnica, los frenillos se colocan hacia la cara interna de los dientes que miran a la lengua, permaneciendo ocultos.

Cuidados

Los expertos aseguran que para utilizar aparatos de este tipo se debe tener buena salud general. La osteoporosis, por ejemplo, es limitante. Y, en la boca, las encías deben estar sanas. La presencia de enfermedad periodontal (piorrea, como se la conoce) requiere de un tratamiento y control por el especialista en encías (periodoncista) antes de iniciar la ortodoncia.

Al portar aparatos, el paciente debe observar medidas de higiene más estrictas. Es prioridad el uso de elementos auxiliares de higiene como cepillos interdentarios, enhebradores de hilo y enjuagues especiales. En cuanto a la alimentación, se necesita cortar los alimentos en trozos pequeños para luego masticarlos y decirles adiós a alimentos duros, como el maní, turrones, barras de chocolate, chipitas o caramelos, todo lo crocante, ya que estos pueden despegar los brackets y producir lesiones en las encías, daños en el esmalte del diente y retraso en el tratamiento.  

Para corregir imperfecciones, solo se necesita voluntad y ganas de encandilar con una sonrisa bella.

Famosos con frenillos.
Personalidades del mundo de la realeza, el cine, la música, el deporte y la farándula internacional usaron y usan brackets sin complejos, exhibiendo amplias sonrisas para los paparazi.

Algunos se han “sometido” a estos aparatos en su niñez o adolescencia, pero otros han optado por el tratamiento a una edad adulta. Este es el caso de la princesa Letizia Ortiz y de Tom Cruise, quien se los puso a los 40 años. La actriz Faye Dunaway decidió colocárselos a los 70.

Los príncipes Felipe de España y Harry de Inglaterra, Chelsea Clinton, Emma Watson, Anna Kournikova, Venus y Serena Williams, Katie Holmes, Drew Barrymore, Nicolas Cage, Dany Glover, Lourdes León (la hija de Madonna) y Miley Cirus son algunos personajes que llevaron frenillos. Otros famosos se suman a la corriente, en busca de la sonrisa perfecta.

El personaje de la afamada telenovela colombiana que luego se convirtió en una exitosa serie estadounidense, Betty la Fea, asocia a los frenillos con la falta de belleza. Este preconcepto, prácticamente, quedó en el olvido