Tensión constante, dolor,
irritación, molestas migas de
pan, apodos inapelables como
abrelatas, fierritos, mandibulín,
dientes de lata o alambre, Betty
la fea... Esto y mucho más
envuelve la atmósfera de los
valientes portadores de brackets,
más conocidos como frenillos.
Es importante comenzar
mencionando que su uso no
responde únicamente a una
cuestión estética, también está
relacionado con la salud bucal.
La pérdida de dientes no solo se
da en los ancianos. Durante la
juventud o a una edad mayor, la
gente no suele darle importancia
si se trata de alguno que está
hacia el fondo y no se nota al
sonreír. Cada diente hace que el
de al lado mantenga su lugar y
así sucesivamente. Si falta uno
o más, se pierde soporte; los
dientes se mueven y se va
deformando la dentadura. Cuando
esto sucede, los profesionales
sugieren la aplicación de
frenillos hasta corregir la
mordida, lo que puede requerir
del uso de brackets, entre seis
meses y tres años, dependiendo
de cuánto se haya deteriorado.
Después de quitar los aparatos,
se llenan los huecos que
quedaron libres con sustitutos
de dientes naturales. Es un
proceso largo y tedioso, por el
que vale la pena pasar.
Sin embargo, de un tiempo a esta
parte, los molestosos aparatos
de ortodoncia ya no son el cuco
al que niños y adolescentes
temen, más bien se han
convertido en aliados para un
propósito mayor: lucir una
sonrisa perfecta. Ese objetivo
no pasa de largo en las personas
adultas, entre las que cada vez
son más las que deciden llevar
brackets para corregir
imperfecciones.
Las interrogantes más comunes de
los adultos que optan por los
frenillos son:
¿Podré besar a mi pareja sin
hacerle daño?; ¿Me veré
inmaduro, como un adolescente?;
¿Ya no podré comer lo que me
gusta?; ¿Duele?
Las molestias
La doctora Patricia Flores, de
la Clínica Esthetic Center,
tiene algunas respuestas.
“Cualquier aparato que se coloca
en la boca, sobre todo en las
primeras etapas de tratamiento,
puede causar heridas o úlceras.
Generalmente, proporcionamos al
paciente unas siliconas
protectoras que se adhieren a
los brackets”.
Otras molestias comunes, además
de las lesiones que se producen
en el interior de la boca, es el
mayor tiempo que se emplea en
higienizar los dientes, así como
las dificultades para comer en
público, ya que algunos
alimentos pueden quedar
enganchados en los aparatos y
esto les hace sentir incómodos
ante los demás, señala Flores.
¿Y cómo se manejan con los
besos? Algunas lectoras aseguran
que todo requiere de tiempo.
“Los primeros días, mi novio no
apartaba la vista de mi boca,
pero con el tiempo empezó a
verme normal. A la hora de dar
besos, todo bien; solo
restringimos los besos profundos
para que no se haga daño con el
metal”, Sonia M., 24 años.
Autoestima
en alza
Cada día son más las personas
mayores que optan por mejorar la
estética de sus dientes, a
través de los aparatos de
ortodoncia, constituyéndose en
un apoyo emocional. La doctora
Flores explica que muchas de
estas personas esperaron por
mucho tiempo darse la
oportunidad de cambiar su
sonrisa, ya sea por falta de
tiempo o por el factor
económico, pero al lograrlo
recuperaron la autoestima y la
seguridad en sí mismos.
“Este fenómeno les lleva a
introducir otros cambios en su
vida. Por ejemplo, recuerdo a
una paciente que nunca se
maquillaba, porque pensaba que
al hacerlo evidenciaba más el
defecto en sus dientes. Conforme
iba avanzando el tratamiento, al
ver sus dientes más derechos, me
pidió que la maquillara. Así, en
otra consulta, me relató que el
marido le había dicho que lucía
muy hermosa y que le pidió por
favor se arreglara así todos los
días”. No existe límite de edad
para corregir imperfecciones,
solo se necesita voluntad y
ganas de encandilar con una
sonrisa bella.
Nuevas tecnologías
Entre lo último en ortodoncia,
se destacan los brackets de
cristales de zafiro. Estos
aparatos son totalmente
transparentes. Adicionalmente,
ofrecen mayor comodidad al tener
los bordes más pulidos; tienen
alta resistencia a la fractura y
al cambio de coloración,
comparativamente a otros
materiales estéticos. También se
destacan los clear aligners o el
invisalign, que son elementos
construidos de plástico
transparente que se adosan como
un guante a los dientes y se van
intercambiando a lo largo del
tratamiento. La ventaja es que
se pueden retirar para comer o
para ir a algún evento social,
ya que es necesario usarlos solo
17 horas al día. La desventaja
es que no son tan efectivos como
los aparatos fijos, porque los
pacientes tienden a ser
irresponsables con las horas de
uso. Otro tratamiento innovador
es la ortodoncia lingual. En
esta técnica, los frenillos se
colocan hacia la cara interna de
los dientes que miran a la
lengua, permaneciendo ocultos.
Cuidados
Los expertos aseguran que para
utilizar aparatos de este tipo
se debe tener buena salud
general. La osteoporosis, por
ejemplo, es limitante. Y, en la
boca, las encías deben estar
sanas. La presencia de
enfermedad periodontal (piorrea,
como se la conoce) requiere de
un tratamiento y control por el
especialista en encías (periodoncista)
antes de iniciar la ortodoncia.
Al portar aparatos, el paciente
debe observar medidas de higiene
más estrictas. Es prioridad el
uso de elementos auxiliares de
higiene como cepillos
interdentarios, enhebradores de
hilo y enjuagues especiales. En
cuanto a la alimentación, se
necesita cortar los alimentos en
trozos pequeños para luego
masticarlos y decirles adiós a
alimentos duros, como el maní,
turrones, barras de chocolate,
chipitas o caramelos, todo lo
crocante, ya que estos pueden
despegar los brackets y producir
lesiones en las encías, daños en
el esmalte del diente y retraso
en el tratamiento.
Para corregir imperfecciones,
solo se necesita voluntad y
ganas de encandilar con una
sonrisa bella.
Famosos con frenillos.
Personalidades del mundo de la
realeza, el cine, la música, el
deporte y la farándula
internacional usaron y usan
brackets sin complejos,
exhibiendo amplias sonrisas para
los paparazi.
Algunos se han “sometido” a
estos aparatos en su niñez o
adolescencia, pero otros han
optado por el tratamiento a una
edad adulta. Este es el caso de
la princesa Letizia Ortiz y de
Tom Cruise, quien se los puso a
los 40 años. La actriz Faye
Dunaway decidió colocárselos a
los 70.
Los príncipes Felipe de España y
Harry de Inglaterra, Chelsea
Clinton, Emma Watson, Anna
Kournikova, Venus y Serena
Williams, Katie Holmes, Drew
Barrymore, Nicolas Cage, Dany
Glover, Lourdes León (la hija de
Madonna) y Miley Cirus son
algunos personajes que llevaron
frenillos. Otros famosos se
suman a la corriente, en busca
de la sonrisa perfecta.
El personaje de la afamada
telenovela colombiana que luego
se convirtió en una exitosa
serie estadounidense, Betty la
Fea, asocia a los frenillos con
la falta de belleza. Este
preconcepto, prácticamente,
quedó en el olvido